Cuando todo a ser tuyo se inclinaba en tu vida, volviste la
cabeza.
Aun sangra la herida.
Ni el pétalo caído de las lejanas cosas.
Nada pertenece a tu boca. Nada,
Ni el aire de recuerdos que exhalas de su alcoba.
Nada pertenece a tu cuerpo. Nada,
Ni el color de los pájaros en sus nidos de sombras.
Nada perteneces a tus
manos,
Nada pertenece a tu boca,
Nada pertenece a tu cuerpo.
Hombre solo, llora sin que el dolor te penetre.
Giman raíces bajo tu planta,
Al rozar una hoja grite, aguda la fronda
Y esperas que para ti sean capullos.
Detente en tu camino, no huyas desesperadamente.
Sujeta tus brazos, no tienes más distancias.
Quitad tus pies del suelo.
Cierra tu boca, calla,
Cierra tus ojos, cierra.
Es la hora llegada, entréguese tu alma. Pacha

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